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Derechos y Deberes de los alumnos

“Aprender a vivir juntos, aprender a convivir, además de constituir una finalidad esencial de la educación, representa uno de los principales retos para los sistemas educativos actuales. Son muchas las razones que hacen que este aprendizaje se considere no sólo valioso en sí mismo, sino imprescindible para la construcción de una sociedad más democrática, más solidaria, más cohesionada y más pacífica”. Así es como comienza la propuesta realizada por la Consejería de Educación y Ciencia y que ya ha sido aprobada por el Principado de Asturias para regular por Decreto los Derechos y Deberes de los escolares. Esa regulación facilitará los cauces que permitan mejorar la convivencia en los centros.

INICIATIVAS DEL DECRETO

La nueva normativa prevé que cada colegio o instituto constituya una Comisión de Convivencia encargada de canalizar las iniciativas de todos los sectores de la comunidad educativa para mejorar la convivencia y el respeto mutuo. El Decreto impulsa también la autonomía de los centros tanto en la resolución de reclamaciones como en la resolución de conflictos. La nueva normativa, de otra parte, aspira a lograr la resolución inteligente y pacífica de los conflictos mediante procesos de mediación.
Con la regulación del Decreto se persigue potenciar la mediación a través de la intervención de una tercera persona con formación específica e imparcial. Esta mediación supone voluntariedad y confidencialidad y su procedimiento se iniciará por ofrecimiento de la dirección del centro en un plazo máximo de quince días.


DERECHOS DE LOS ALUMNOS

Son varios los derechos que se reconocen a los estudiantes dentro del Decreto. Uno de ellos es el de la valoración objetiva de su rendimiento escolar. Este derecho prevé, así mismo, que las reclamaciones contra las calificaciones obtenidas sean atendidas y resueltas en un período máximo de tres días lectivos por el director del centro.
Otro de los derechos de los alumnos es el respeto a sus propias convicciones, a la identidad, integridad y dignidad personal, así como a la participación, reunión y asociación y a la manifestación de discrepancias colectivamente.


DEBERES DE LOS ALUMNOS

Dentro del apartado de deberes, destacan el estudio, la asistencia a clase y el esfuerzo. El respeto al profesorado es otro de los deberes de los estudiantes, así como el reconocimiento de su autoridad, tanto en el ejercicio de su labor docente y educativa como en el control del cumplimiento de las normas de convivencia y las de organización y funcionamiento del centro, así como el de seguir sus orientaciones. El alumno también tiene el deber de respetar los valores democráticos, las opiniones, la libertad de conciencia, las convicciones religiosas y morales, la dignidad, integridad e intimidad de todos los miembros de la comunidad educativa y las normas de convivencia que las regulan. Estas últimas implican, entre otros factores, el buen uso de las instalaciones y la permanencia en el recinto del centro escolar durante toda la jornada. La organización y la disciplina de los colegios o institutos son otros de los valores que se recogen en el Decreto.


CONDUCTAS PERJUDICIALES PARA LA CONVIVENCIA Y MEDIDAS PARA SU CORRECCIÓN

Las conductas perjudiciales para la convivencia en los centros, podrán ser corregidas tanto por el profesorado, como por el Jefe de Estudios o Director.
Las correcciones previstas a dichas conductas contemplan sanciones como la amonestación oral, el cambio de grupo del alumno o la suspensión del derecho de asistencia al centro por un período máximo de tres días en el caso de alumnos que perturben el normal desarrollo de las clases, la ausencia de colaboración por su parte, las faltas injustificadas de puntualidad y de asistencia o el trato incorrecto a los compañeros.

Existen otro tipo de conductas que la nueva normativa califica como “conductas gravemente perjudiciales para la convivencia” como son la agresión física contra cualquier miembro de la comunidad educativa, las injurias y ofensas, las actuaciones perjudiciales para la salud y la integridad personal. Las humillaciones, las amenazas y el deterioro grave de las instalaciones o los atentados contra la intimidad también se recogen dentro de este apartado.
Ante este tipo de conductas, el director del centro podrá aplicar medidas correctoras como la suspensión del derecho a participar en las actividades extraescolares durante un período, la realización de tareas fuera del horario lectivo, el cambio de grupo o incluso la suspensión del derecho de asistencia al centro durante un período inferior a un mes o el cambio de centro.

EL PAPEL DE LOS PADRES

Los padres desempeñan un papel esencial en los centros, especialmente en aspectos que atañen a la convivencia. En este sentido, el decreto persigue la mejora de los cauces de comunicación e información entre los centros y las familias, de manera que éstas puedan actuar también como elementos de mediación y garantes de los “contratos de conducta y convivencia” entre los alumnos y el propio centro.

 

Modificado el miércoles, 31 de octubre de 2007

 

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